¿Qué es el Puerperio?

Según la RAE el puerperio se define como el Periodo que trascurre desde el parto hasta que la mujer vuelve al estado ordinario anterior a la gestación. La definición médica nos cuenta que es el periodo que comprende desde el final del parto hasta la normalización de los cambios fisiológicos producidos durante el embarazo.

¿¿Alguna vez volveremos al estado “ordinario” anterior a tener a nuestro hijo?? ¿Realmente los cambios producidos sólo son fisiológicos o algo cambia en nuestro ser, en nuestra alma, cuando somos madres? ¿El puerperio termina realmente a los famosos 40 días?

Te propongo olvidarnos del tiempo físico, acercarnos al tiempo emocional donde nos encontramos mamá-bebé, rechazar la invitación a volver a ningún estado ordinario y adentrarnos en este periodo fusión madre-hijo, cuya duración hay que descubrir y valorar de nuevo, compartir nuestros miedos, nuestras aventuras y descubrimientos.

FELIZ INMERSIÓN!

jueves, 19 de marzo de 2009

Una madre nace o se hace?


Hace unos días hablaba con una compañera de la formación en Vitoria de cómo era esto de la maternidad, si emergía de forma natural con el embarazo-parto-crianza o si era algo que había que aprender, que se podía modelar y mejorar.

A pesar de que en el momento la opción de la madre interior, esa que reposa dentro de nosotras y que se activa de forma especial cuando tenemos un hijo (porque creo que también se muestra en otras parcelas, cuando creamos, cuidamos, etc...) era la que tenía más peso en lo que sentía, me gustaría hacer una reflexión abierta y explorar si la maternidad es un camino a aprender o a descubrir o una mezcla de ambas ideas ;-)

La Madre interna que reposa: Si las madres albergamos una madre interna en nuestro interior seguramente tendrá conexiones (positivas o negativas) con nuestra madre o con nuestro maternizaje, nuestro punto de partida estará ahí, en nuestras primeras experiencias y a través de las generaciones de mujeres que nos precedieron.

La vía instintiva y emocional en la maternidad es fuerte y predominante durante el embarazo, parto y lactancia, pero es una voz sutil y a veces susurrante que necesitamos escuchar, conectarnos con ella y darle voz, amplificándola para darla realce frente a los ruidos externos (consejos, cultura, expertos, etc..)

Cómo explicar si no la conexión con el cuerpo a través de la alimentación (antojos, preferencias, cambios de gustos, aversión a olores, etc), la intensa vida emocional en el embarazo, parto y puerperio, donde lo intelectual pasa a otro plano menos predominante, la necesidad biológica en el parto de un entorno cálido, seguro, sin estimulación cortical, la conexión con el bebé y la gran sensibilidad de la madre (que está vinculada con ese bebé) y su conocimiento instintivo.

Hay un predominio de los "otros cerebros" el mamífero y el reptiliano, relegando el cerebro racional (neocortex) a un merecido segundo plano, no necesitamos aprender a ser madres, hemos sido madres durante miles de años, sin libros, sin expertos, sin talleres, por ello la especie ha sobrevivido, por ello hay tradiciones y conductas que se repiten a través del mundo (los masajes, las nanas, los cuentos, la lactancia, el contacto piel con piel, etc...), sólo necesitamos estar conectadas, y escuchar nuestro instinto, nuestra sabia interior, y acompañar a nuestra madre interior en el camino.
La madre que aprende y se expande: Aprender a ser madre va más allá de asistir a talleres sobre puericultura, aseo del bebé, masaje Shantala, etc... Para aprender a ser madre hay que ser madre y a partir de ahí habrá que ver qué se puede expandir y aprender...

Si con los talleres (las famosas preparaciones para... el parto, la maternidad, el puerperio) fuera suficiente, seríamos de las generaciones más preparadas de la historia, no creo en ningún momento de la humanidad hubiera tantos libros, talleres, videos, organismos, expertos sueltos ofreciendo apoyo y supuesta "preparación" a las madres como ahora... Y lo que veo a mi alrededor es miedos (lo estaré haciendo bien?), sorpresa (Nadie me había dicho que fuera tan dificil), falta de confianza (Qué hago?) etc...

Parece que el aprendizaje no va por la vía racional.

A través de otras vías sí que siento que puede haber expansión y aprendizaje, por ejemplo con la vivencia...

Las madres actuales no hemos visto a muchas mujeres dando el pecho durante nuestra infancia/juventud, la generación anterior fué conducida a la vía del biberón y es curioso cómo la posición que adoptamos de primerizas para dar de mamar es la postura de biberón (cabeza del bebé en hueco del codo y sin contacto tripa con tripa)... Parece que este tipo de aprendizaje sí se interioriza y sí se puede aprender... viendo, viviendo, compartiendo
Otro aprendizaje que se puede generar dentro de la maternidad es el de la respuesta y la conexión, viendo a otras madres cómo responden a sus bebés, cómo están en su misma onda, cómo los acunan, juegan, rien, les cojen, les consuelan, nos podemos inspirar e incorporar las conductas o actitudes que nos resuenan y nos gustarían incorporar a nuestro repertorio de mamá.
Recapitulando, puede que la maternidad esté dormida, latente, con unas bases definidas, pero no inamovibles (Laura Gutman habla de conocer la biografía de cada una para entender si nuestra base como madre es de desierto o de jardín, y partiendo de ahí, construir y enriquecer esa base, que está generada por la vivencia temprana para construir la selva o el jardín deseado) y también puede que haya mucho que aprender, lo que está claro es que lo que hay que aprender no se puede enseñar ni instruir ni trasmitir verbalmente, sólo se puede vivir, compartir y construir... Por ello siento tan necesario que las madres nos conectemos y recuperemos nuestras sabidurías ocultas, que nos enredemos en redes de conexión y apoyo... para no perder el hilo emocional e instintivo, para seguir amamantando a la especie y cantando nanas a nuestros hijos, para sentirnos seguras de nuestras opciones, respetadas y cuidadas como generadoras de vida y de bienestar en la familia.
Quizás cuando la conexión interior y la consicencia está muy dañada, cuando nos cuesta escucharnos a nosotras mismas, la voz del instinto y de nuestras antepasadas, cuando estamos muy desconectadas, o que la vivencia temprana haya sido dura y fría, quizás necesitemos un apoyo adicional de vivencia y aprendizaje vivencial para que nuestro modelo interior de madre se abra a opciones más sanas a nivel emocional y respetuosas con nuestro hij@... Quizás todas las que vivimos en la ciudad, tan desconectadas de la naturaleza, nuestros ciclos, nuestro cuerpo, ritmos internos y espacios de silencio necesitemos un extra y un apoyo especial. El apoyo de otras madres.

Un enorme abrazo de luna y un guiño especial para Arancha una bruji muy especial ;-)
Isa

2 comentarios:

Maite dijo...

Me ha gustado mucho tu reflexión. Yo creo que es una combinación de todo. yo sí que aprendo, además de a través de vivencias, a nivel racional, a través de la reflexión posterior y a partir de ahí va surgiendo una nueva persona, la misma en realidad pero que va avanzando. No sé si en ese aprendizaje recupero cosas dormidas en mí que necesitaban ser despertadas de esta forma o es una creación.

Un abrazo

Quereres dijo...

Gracias por tu reflexión, me ha gustado mucho!
Cambiamos. Cambiamos mucho con nuestra nueva maternaje. Quiero decir, con nuestra capacidad de conectarmos com la niña viviendo la maternaje de su madre, y la mujer adulta viviendo su maternaje (con todos sus conocimientos teóricos de como cuidar, pero con el emocional a tope!!!!jajajaja
Que bueno compartir.

Gracias